Maridajes para aperitivos: los mejores

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Maridajes para aperitivos: los mejores

Ruth de Andrés | 7 junio, 2021

Maridar vino y aperitivo no es que sea difícil pero, digámoslo así, tiene su intríngulis. Porque de aperitivo se suele tomar platos excesivos. Es decir, con una particularidad muy marcada: salados (que saluden las aceitunas o las patatas fritas) o ácidos (damos paso a los encurtidos) o incluso picantes. Y ya si tienes gildas, lo tienes todo. ¿Vino blanco, cava, fino, manzanilla, txacolí? Mmmmh.

 

Maridar vino y aperitivo no es que sea difícil pero, digámoslo así, tiene su intríngulis. Porque de aperitivo se suele tomar platos excesivos. Es decir, con una particularidad muy marcada: salados (que saluden las aceitunas o las patatas fritas) o ácidos (damos paso a los encurtidos) o incluso picantes. Y ya si tienes gildas, lo tienes todo. Incluso si te animas a un aperitivo con platos más consistentes, no serán insulsos. 

Además, necesitas algo que complazca a todos, que no sea pesado (que luego viene la comida) y que abra la conversación. Pues estamos listos. 

 

El cava: bueno para todo

 

Empezando con generalidades: el vino ideal para acompañar los aperitivos debe ser frío y con una buena dosis de acidez. Algo brillante y vibrante para que las papilas gustativas salgan a bailar. Un momento, pero eso es… exacto un cava. Venga, dejémoslo en un espumoso: cava o champagne, depende de tu bolsillo. Nunca dulce: brut o brut nature, como Can Xa Brut. Si tienes un aperitivo más largo y más complejo, que sea rosado, como Can Xa Rosé

 

Txacolí: las papilas a bailar en los aperitivos


Pero ahora salimos de la zona de confort, de lo que dice todo el mundo. ¿Has pensado en un Txacolí? El vino más vasco del universo es perfecto para abrir boca, sobre todo si el día es cálido. La frescura, la ligereza y ese puntito efervescente. Para añadirle espectáculo, siempre puedes escanciarlo: aunque a Igartzeta no te hará ninguna falta.

 

Fino o Manzanilla: la perfección


Un Fino o una Manzanilla. La versión más ibérica reclama estos vinazos de los que pocas veces nos acordamos pero que son, sencillamente, maravillosos. No hay nada como un jamón ibérico de categoría y un Fino a la altura. Nada mejor que unas almendras frititas para la Manzanilla. O una aceitunas, o unos encurtidos. Incluso unos quesos si se nos alarga el asunto. 

 

La opción fácil para los aperitivos: el blanco


Si no te hemos convencido con lo anterior o no estás seguro de los gustos de tus invitados, entonces abre un blanco fresco, afrutado y vivo. No hace falta que desempolves un vino blanco complejo y largo. Un vino del año con toda su juventud y servido bien frío, como Alegra Sauvignon Blanc o Hoya del Carmen Macabeo. Lo más sencillo es muchas veces lo más acertado. 

 

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