Invierno frío y sereno para el buen vino.

Curiosidades del Mundo del Vino

Invierno frío y sereno para el buen vino.

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 4 enero, 2017

Nos ha tocado ir a la Ribera del Duero a trabajar y nos topamos con el invierno. Y hemos pensado que este día helador y soleado tan típico castellano era perfecto para hablaros de lo esencial que es el invierno en la vid para hacer buenos vinos.

Nos ha tocado ir a la Ribera del Duero a trabajar y nos topamos con el invierno. Y hemos pensado que este día helador y soleado tan típico castellano era perfecto para hablaros de lo importante que es el invierno en la vid. Así que desde este precioso paisaje os contamos por qué es esencial el frío para hacer buenos vinos.

¿Qué pasa en invierno?

La vid es una planta de ciclo anual, que podemos dividir en dos fases. Si nos fijamos en el hemisferio norte el calendario aproximado sería:

  • Entre marzo y noviembre,que es la época de crecimiento,  hay dos fases:
    • Vegetativa
    • Reproductor
  • De noviembre a febrero, que es el reposo invernal:
    • En noviembre es el agostamiento: los pámpanos se lignifican, se transforman de tallos verdes a madera.
    • La hoja cede a la planta las sustancias para que las acumule y pase el invierno sin tener que generar nutrientes
    • Y después de ese momento, caen las hojas

Entonces empieza el reposo invernal. Durante esta época, la planta básicamente descansa y no tiene ninguna actividad a causa de las bajas temperaturas. Las yemas permanecen dormidas  y se prepara para la época de crecimiento.

Por  eso es importante que haga frío.

¿Cuánto frío debe hacer?

Hay varias teorías acerca de la “cantidad” de frío necesaria. Hay mediciones hechas y cálculos varios.

Pero una de las más aceptadas, calcula que aproximadamente para que broten bien las yemas y la planta descanse realmente se necesitan unas 500 horas por debajo de 5ºC

¿Y qué ocurre si no hace frío?

Los últimos inviernos, suaves y cortos, han supuesto un problema en algunas zonas cálidas pues la viña no ha descansado lo suficiente y eso provoca una menor brotación de las yemas (hasta un 50% menos). De alguna manera, la viña está agotada porque no ha descansado y el crecimiento, tanto la parte vegetativa como la reproducción se resienten y son peores.

Esto explica también por qué no se cultiva viña en climas tropicales: no hace frío, la viña no descansa y se acaba agotando. Se puede cultivar uva de mesa pero no uva de vinificación. En estos climas, las plantas dan dos cosechas al año y las uvas no tienen suficiente calidad para hacer vino.

Como dice el refrán: Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano.

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