Vinistas

Adriana y Beatriz Ochoa
Bodegas Ochoa

Bodegas Ochoa está en Olite (Navarra), y encontramos Ochoas allí desde 1845. De hecho, desde antes: los primeros de los que hay constancia datan del siglo XIV, pero como perdemos el rastro por el camino, decimos 1845. Ya es decir. Adriana y Beatriz son la sexta generación, y la primera de mujeres. Dos hermanas que complementan muy bien sus trayectorias para acabar haciendo estos vinazos: Adriana es enóloga, se ocupa del vino desde la cepa a la botella, y Beatriz viene del marketing y las ventas, así que se ocupa de la botella al mercado. Gracias a sus padres, la quinta generación, tienen ahora 145 hectáreas de vid y 58 hectáreas de olivos.


Su trabajo en la viña es ecológico. Si algo llevan por bandera, es su pasión por cuidar de la tierra de sus padres. Así, todos sus vinos tintos están certificados en ecológico. Los blancos no, pero el proceso que usan con casi todos ellos es igualmente respetuoso: la uva Moscatel es muy sensible. Para Adriana, la certificación ecológica no es hacer un vino y cubrir el nicho. Ella quiere que todos los vinos sean eco, y trabaja así desde 2010. La certificación viene más tarde, cuando toca. Lo importante es lo que se hace en la viña.


El viñedo está en Traibuenas, a las puertas de Las Bardenas, un desierto navarro que implica ese clima seco y con una diferencia térmica entre el día y la noche que es maravillosa para la calidad de las uvas. La calidad, que no la cantidad, pero es que ese no es el objetivo. Cuando las uvas son pocas, pero buenas y con sustancia, el vino lo nota. Nosotros lo notamos. Ellas buscan reflejar el suelo y el clima en los vinos, buscando una frescura y un equilibro que dista de la rusticidad por la que se caracterizaban los vinos navarros de hace tiempo. Elegancia, de la de verdad. Palabra de Vinista.

¿Por qué nos gusta?

Pesa más la elegancia y el equilibrio que la opulencia, pese a que la Graciano (su favorita indiscutible) sea una uva que se haya utilizado sobre todo en vinos reservas y viejunos. Ahora no. Aquí no. En esta bodega de Olite (Navarra) la Graciano se trasluce en elegancia. Tiene acidez, potencia y tanino, y es rústica, pero de eso se vale para su elegancia. Hace ya mucho que la rusticidad ha dejado de reñirse con la elegancia, y las Ochoa nos lo demuestran en sus vinos. Vinos fieles a sus orígenes, que den placer al que los consume. Su reto es hacer vinos en los que, cuando te bebes la botella, solo te quedan ganas de abrir otra. Vinos bonitos, y vinos largos, como ellas dicen.


  • de Bodegas Ochoa

    Graciano D.O. Navarra Vino Tinto

    Milgracias damos nosotros por este vinazo. Un monovarietal de Graciano que fue la apuesta de Adriana Ochoa como su primer vino de su serie 8A.

    95% de 50 lo comprarían otra vez
    12,90 €

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  • de Bodegas Ochoa

    Tempranillo, Merlot y Graciano D.O. Navarra Vino Tinto

    Adriano Ochoa, la cuarta generación, con sus amigos en 1938. No hizo el vino la etiqueta: la etiqueta hizo al vino.

    95% de 50 lo comprarían otra vez
    6,90 €

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  • de Bodegas Ochoa

    Viura y Viognier D.O. Navarra Vino Blanco

    Este blanco de Viognier y Viura es la creación de las dos hermanas y la fusión de dos uvas. Una idea que germinó en Australia y se desarrolló de vuelta en Galicia.

    96% de 41 lo comprarían otra vez
    7,50 €

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