Vinistas

Marta Castrillo y Cesar Maté
Marta Maté

Marta Maté son, en realidad, Marta Castrillo, Cesar Maté y dos socios más. Ellos hicieron su primer Marta Maté en 2008. Así, en plena crisis. Pero el proyecto no se apoyaba en la oportunidad del chollo, sino en el largo plazo y en la innovación.


César tenía una gran experiencia como enólogo en la Ribera del Duero. En esos pinitos, había experimentado con otra forma de encarar la famosa Ribera del Duero. Esa era la que le interesaba: vinos menos rudos y más delicados. En un paisaje agreste, no hace falta subrayar vinos rústicos. Si no, trabajar buscando más complejidad.


Esto pasa por un conocimiento enorme de los suelos. Y eso es lo que han hecho. Conocer sus suelos. Acercarse a ellos y trabajarlos para que sean, de verdad, alimento de las viñas. Su viticultura es biodinámica, pero a la manera de Cesar. Que con ese gran conocimiento que tiene de sus parcelas, la adapta a lo que le piden sus suelos y sus plantas.

¿Por qué nos gusta?

Tienen sus viñas en dos valles en la Ribera del Duero burgalesa. En cada zona, los viñedos están diseminadas en lo que allí se llaman majuelos. Pequeñas finquitas con viñedos de distintas edades. Una de las zona, tiene viñas plantadas en torno a 2001. La otra cuenta con muchos majuelos viejos. En ambos casos, el suelo era su objetivo. 

Se trataba de cuidar el suelo para que albergara un ecosistema que ayudara al desarrollo de la viña. Por eso no usan tratamientos agresivos y se preocupan de mantener viva los organismos que la habitan. La segunda tiene viñas de más de 100 años pero el suelo había estado maltratado por los antiguos propietarios. César, empeñado en recuperarlo, utiliza su propio compost, labora con caballos… para conseguir suelos llenos de vida, donde logran uvas de calidad. Un concepto revolucionario en la Ribera del Duero.

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