Vinistas

Jesus y Nano
El sueño de las Alforjas

Su pueblo está al sur de la provincia de León y es tierra por excelencia de una variedad muy peculiar, el Prieto Picudo. Una variedad rara pero muy interesante, tinta. También cultivan otra variedad blanca, autóctona, y también peculiar, Albarín. En total 25 hectáreas, todo cultivado en ecológico y sólo trabajan con su propia uva.


El Sueño de las Alforjas es más que una bodega elaboradora de vino. Es un ecosistema. Ellos dicen que es una “granja”. Por eso además de viña y bodega, tienen animales. Animales que también sirven al propósito de la viña. Como caballos para arar, ovejas para abonar, vacas… De hecho, el edificio de la bodega, es para ellos “El rancho”, como parte de esa granja integral que es el proyecto. Se trata de recuperar el ciclo, de autoabastacerse.


Ese “rancho” que es la bodega es por dentro un prodigio técnico. Porque lo cortés no quita lo valiente. Preparada para trabajar en gravedad, evitando el bombeo de la uva, con puente- grúa y los depósitos OVIS que sobrevuelan la bodega cargados de vino para no usar bombas. Trabajan con depósitos de hormigón para asegurar un aislamiento térmico y facilitar la inercia térmica en los procesos de finalización, vasijas de barro… Una enología con mínima intervención, que deja que se exprese esa uva que ellos tanto miman.

¿Por qué nos gusta?

Jesus y Nano son inseparables desde que eran bien pequeños. Por eso, en el pueblo, en Valdevimbre (León), les llamaban las alforjas. Siempre juntos. Este es su sueño: el Sueño de las Alforjas.

Ellos dicen que después de 60 años, en el camino de vuelta, la vida les ha regalado esta oportunidad. Que es seguir en el viñedo pero con una perspectiva integral: Prieto Picudo y Albarín en un ecosistema a su medida.

En este viaje de vuelta, cuentan con Fermín, un magnífico enólogo, muchas veces a la sombra de grandes proyectos, que les acompaña y les guía en este ecosistema.

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