Vinistas

Carlota y César
Finca Cienvacas

La Finca Cienvaca está en un lugar privilegiado. Vale que la expresión está ya tan usada que cansa, pero es que no podemos decir otra cosa. Rioja Alta, cerca de uno de los meandros del Ebro, suelos calizos, altitud y un clima seco que le va de maravilla a la Tempranillo. ¿Cómo se va a sentir? Pues en casa, literalmente.


Carlota y César elaboran así sólo dos vinos: joven y crianza. Dos vinos que no pueden negar su origen y saben a Rioja Alta por los cuatro costados pero que tienen su punto de innovación porque enseñan una Tempranillo bien cuidada y bien llevada. De esos vinos que te aclaran de una vez por todas porque la Rioja y la Tempranillo se llevan tan bien. 

¿Por qué nos gusta?

Finca Cienvacas está en la Rioja Alta, allí donde el Tempranillo es un puntal. 20 hectáreas nada menos. Durante años, la finca también tenía ganado y de ahí se quedó el nombre. Los bisabuelos de Carlota y César plantaron viña y cultivaron tempranillo. Sus abuelos y sus padres continuaron con la labor, como viticultores. Carlota y César también; ellos son orgullosos viticultores. Pero, en 2007, decidieron dar otro paso más y convertirse en elaboradores. Así se liaron la manta a la cabeza y César, enólogo, pasó a encargarse de transformar sus uvas en vino. Nacía así Cienvacas. Una bodega pequeña y bien dotada, con pequeños depósitos para facilitar el trabajo por parcelas y estilos, con maquinaria moderna y un diseño práctico que facilitan un trabajo cuidado y concienzudo, como el que ellos hacen. 

Mostrando 1 - 2 de 2 productos