¿Con qué vino comemos los espárragos?

Consejos y Tips de Vino

¿Con qué vino comemos los espárragos?

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 18 abril, 2019

Dijo el escritor Hector H. Munro: un hombre que no ama las ostras, los espárragos y los buenos vinos no tiene alma ni estómago. Tiene el instinto de ser infeliz altamente desarrollado. En plena temporada de espárragos, os dejamos unos consejos para disfrutarlos con vino.

Dijo el escritor inglés Hector Hugh Munro que un hombre que no ama las ostras, los espárragos y los buenos vinos no tiene ni alma ni estómago. Sino que simplemente tiene el instinto de ser infeliz altamente desarrollado.

Es la temporada de los espárragos. Después del duro invierno, algunas verduras empiezan a hacer su aparición y los espárragos son de esos que nos dan más alegrías. Desde febrero hasta abril, los espárragos frescos inundan los mercados, instagram y los foodies se lanzan a cocinarlos de las formas más inverosímiles.

Para hacer honor a esta temporada de espárragos, os recomendamos los vinos que mejor les van. Quizás habéis oído que los espárragos son difíciles de maridar (también os hablamos de maridajes complicados aquí). ¡Pero que va! Nos negamos a dejar un mensaje tan negativo. Los espárragos van muy bien con el vino. Afirmamos. Hay muchas opciones y elegir una u otra depende sobre todo de cómo los cocines y del tipo de espárrago.

Entonces, ¿por qué dicen que los espárragos son difíciles de combinar con los vinos?

Es cierto que los mejores vinos para los espárragos son los blancos o los rosados. En general, debéis evitar los tintos. Hay dos razones puramente científicas para este malentendimiento:

  • Los espárragos tienen una textura fibrosa, que chirria un poco con los taninos y la aspereza del vino tinto. Sin embargo, casa muy bien con la frescura y la ligereza de los vinos blancos y rosados (parecido a las alcachofas que os contábamos aquí)
  • Los espárragos contienen mucha concentración de pirazinas. Bajo este nombre, se esconde una sustancia aromática que comparten las judías verdes, los pimientos y los espárragos, entre otras verduras. Las pirazinas recuerdan al verdor. Por eso tampoco van bien con las sensaciones amargas que tienen los vinos tintos. Sin embargo, complementa muy bien la impresión general de vinos blancos frescos y afrutados o los vinos rosados aromáticos y vivos.
  • Los espárragos también tienen una elevada concentración de compuestos derivados del azufre que tienen un curioso aroma. Algo que se llama pipí de espárrago (no nos hagáis dar más explicaciones). Este peculiar aroma hace que el vino tinto parezca metálico. Pero, hay una manera de arreglarlo. Y muy sencilla: combiner los espárragos con cualquier sabor umami (os habíamos hablado de este curioso sabor en este post). Por ejemplo, carne de vaca o salsa de soja.

Por si fuera poco os dejamos otra buena razón para comer espárragos esta primavera: Los espárragos contienen muchas enzimas que metabolizan rápidamente el alcohol. Así que en previsión de resacas, un buen manojo de espárragos (averigua más en este sesudo artículo).

¿Qué vino va mejor con los espárragos?

Una vez establecidas las bases, ahora sí: ¿Qué vinos van mejor con los espárragos?

Pues ya os hemos dicho que vinos blancos y rosados en toda su gama y esplendor.

  • Por ejemplo, un ligero y aromático Sauvignon Blanc o un verdejo, van perfectos con espárragos trigueros.
  • Un Albariño con su salinidad va muy bien con espárragos blancos. Sobre todo si lo combináis con salsa tipo holandesa o una sencilla mayonesa.
  • Si sois aficionados a la barbacoa, los espárragos verdes a la brasa van perfectos con un vino blanco, que haya pasado tiempo en barrica. Ya sea un chardonnay, una garnacha blanca, una viura o cualquier otra variedad que haya tenido algo de crianza.

¿Y si somos de tinto? Espárragos y vino tinto… también!

Y para los que no podáis resistiros a abrir un tinto, os dejamos un par de opciones en las que el espárrago se va a casar bien con el rojo de vuestro tinto:

  • Antes os hablábamos de los espárragos a la barbacoa. Pues normalmente aquí el espárrago es sólo la guarnición… la guarnición que acompaña a un buen pedazo de carne. Pues adelante con vuestro tinto: potente y musculoso porque el foco está puesto en la carne.
  • Si se trata de un salteado de espárragos, que muchas veces llevan algo de panceta o jamón, también podéis optar por un tinto. Quizás una versión más amable, un tinto menos áspero y más suave, como una Garnacha o un Mencía.

Si sois de los ochenta, podéis acabar cantando la canción de la serie Alf. Ese simpático extraterrestre, que vive con una familia media americana: espárragos, espárragos, no somos tontería; espárragos, espárragos y damos energía.

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