Cambio climático y vino: Aquí y ahora

Curiosidades del mundo del vino

Cambio climático y vino: Aquí y ahora

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 23 agosto, 2017

Enfrentados a la vendimia más temprana del siglo la de este 2017, quiero hablaros de cómo afecta y como vivimos el cambio climático en la viña. No se trata de dramatizar (que podríamos hacerlo fácilmente porque la situación es efectivamente dramática) pero sí de explicaros qué está sucediendo en nuestras viñas y como nos enfrentamos.

Enfrentados a la vendimia más temprana del siglo la de este 2017, quiero hablaros de cómo afecta y como vivimos el cambio climático en la viña. No se trata de dramatizar (que podríamos hacerlo fácilmente porque la situación es efectivamente dramática) pero sí de explicaros qué está sucediendo en nuestras viñas y como nos enfrentamos.

Los hechos, queridos, son los hechos.

Pues efectivamente, nunca vivimos una vendimia tan temprana. Al menos no que recordemos. Hemos dicho al principio que es la más temprana del siglo, pero posiblemente lo sea también del siglo anterior. La realidad es que la cuenca mediterránea está en plena vendimia y Galicia se prepara. Ribera del Duero y Rioja la esperan con hasta 3 semanas de antelación respecto de un año normal. Y el panorama no es alentador.

En el año 2005 se publicó un importante artículo científico en el que se demostraba que desde 1950 a 1999, la mayoría de las regiones que producen vino experimentaban una tendencia de aumento de temperaturas y un déficit de agua durante la época de crecimiento vegetativo (es decir, de febrero a septiembre, aproximadamente). A pesar de que las técnicas de vinificación y, en general, nuestro conocimiento de enología mejoraba, la influencia de la climatología sigue y seguirá siendo capital en la calidad de las uvas.

vinos buenos y baratos

¿Qué podemos hacer con el cambio climático?

La importancia de entender cómo el cambio climático afecta a la viticultura es especialmente evidente en vinos de calidad. Desde siempre, los vinos de mayor calidad se han asociado a determinadas zonas geográficas, lo que ha distinguido esas regiones vinícolas. ¿Qué ocurre si las condiciones climáticas cambian?

Pues esto es lo que le pasa a la viña:

  • Las temperaturas más elevadas desencadenan la maduración fenológica (precisamente hablamos del invierno inusualmente cálido de este año). Esto cambia la composición de la uva, por ejemplo respecto a los aromas.
  • La falta de agua reduce los rendimientos y también modifica la composición de las uvas (por ejemplo,del resveratrol como os habíamos contado aquí).
  • Además los accidentes meteorológicos extremos (granizo, heladas, inundaciones… os hablamos de la helada hace unas semanas, ¿recordáis?) son cada vez más frecuentes.

También sabemos que el calentamiento global no afecta de manera uniforme. No todas las zonas se ven afectadas de la misma forma y no todas las variedades de uva son igual de sensibles a estos cambios. Aún no podemos cuantificarlo, pero sabemos que es así. Hay un estudio completísimo e interesantísimo que demuestra y cuantifica en parte estas variables para algunas regiones vinícolas del mundo. Luego está nuestra experiencia, que empieza a ser considerable.

somos vinistas

 

Así está el panorama

En resumen, ya os hemos dicho que el efecto no es uniforme, así que a grandes rasgos podemos decir que el calentamiento global nos afecta así:

  • Problemas para australianos y sudafricanos, muy expuestos al calentamiento global por encontrarse ya en zonas especialmente cálidas.
  • Los chilenos y los argentinos pueden salvarse gracias a la grandeza de Los Andes. Por dos razones:
    • Por un lado, las enormes altitudes de estas montañas los Andes: cultivar en altitudes mayores (y por tanto temperaturas menores) puede ser su solución. Aunque esto implica abandonar cultivos en zonas bajas y volver a plantar en zonas altas.
    • También se benefician del riego. Las nieves que cada año alimentan sus ríos, pueden ayudarles a luchar contra la sequía y el calor excesivo en las zonas más bajas. Regar puede ser una solución, al menos parcial.
  • Los europeos lo tenemos desigual. En nuestro caso, el problema se agrava por el peso de la tradición. ¿Qué será de nuestras grandes zonas? ¿de nuestro idolatrado terroir?
    • Que levanten la mano los ingleses que este cambio climático les está ya viniendo bien para empezar a producir sus propios espumosos.
    • Similar a lo que os explicábamos de Los Andes está ocurriendo en las montañas europeas, los Alpes y los Pirineos ya cuentan con ejemplos de viticultura de montaña muy exitosa.
    • Pero ¿qué ocurrirá en zonas como nuestra cuenca mediterránea? Pues ya estamos sufriendo y cada vez más nos cuesta lograr vinos con grados alcohólicos decentes.
    • Además, las zonas digamos clásicas se verán quizás obligados a cambiar el estilo de sus vinos ¿Qué será de Champagne con niveles de acidez bajos? ¿o de Borgoña con excesos de maduración? En fin, toca aplicarse a fondo y adaptarse. Renovarse o morir (ah! nuestros grandes vinos… os lo habíamos contado). Nunca mejor dicho.

Y para acabar…

Ya hemos dicho que dependiendo de la región el impacto está siendo y será mayor o menor. Precisamente por eso, estamos obligados a adaptar de alguna forma nuestra viticultura y nuestra enología para minimizar estos cambios. Estas estrategias de adaptación serán vitales no sólo para seguir elaborando vinos de calidad sino para mantener la tipicidad de acuerdo con el origen.

¿Qué ocurrirá en el futuro? Hay también estudios con sus propios pronósticos. Pero eso os lo dejamos para otro día. Para este año bastante tenemos con nuestra vendimia…

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