Sangría, limonada y otros mejunjes

Consejos y tips de vinos

Sangría, limonada y otros mejunjes

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 12 abril, 2017

Sangría Me pongo irreverente para hablaros de cócteles de vino. La lista va más allá de sangría, limonada de vino, tinto de verano y hasta calimocho. Alguno se ha echado ya las manos a la cabeza y los más puristas se rasgan las vestiduras. Pero la realidad es la que es y no podemos obviarla. … Continúa leyendo Sangría, limonada y otros mejunjes

Sangría

Me pongo irreverente para hablaros de cócteles de vino. La lista va más allá de sangría, limonada de vino, tinto de verano y hasta calimocho. Alguno se ha echado ya las manos a la cabeza y los más puristas se rasgan las vestiduras. Pero la realidad es la que es y no podemos obviarla. Sí señores, los cócteles de vino existen, se beben y a muchos les gustan. Así es.

Además, si mezclamos otros alcoholes, ¿Por qué debe ser degradante hacerlo con vino? Eso mismo se preguntaron los creadores del blog Shake the Vine. No encontraron una respuesta que les convenciera y ahí está su éxito. Competiciones entre bar tender y un montón de ideas geniales.

Pasado y presente

Algunos guardan (está bien, guardamos) el recuerdo horrible del calimocho. Pero no estamos hablando de eso. Esta etapa ya la pasamos. Hablamos de cosas más refinadas y desde luego infinitamente más ricas.

Si te gusta el vino y te gustan los cócteles, te aseguro que hay vida más allá de la sangría. Hay una incalculable variedad de cócteles a base de vino. Es lógico si pensamos en la cantidad de tipos de vinos que hay.

De hecho los barman distinguen dos tipos de cócteles de vino:

  • Si el vino es el ingrediente principal y el que aporta el alcohol: en consecuencia son cócteles de aperitivo, muy refrescantes y con muy poca graduación alcohólica
  • Si el vino es un ingrediente más y el alcohol lo aporta un destilado más fuerte: suelen servirse al final de las comidas o a media tarde y tienen más alcohol.

Ya puestos a ultrajar lo hacemos del todo. Ahí va mi consejo de enóloga: lo importante es usar un buen vino. Joven y fresco pero bueno.

No os engañéis y busquéis el más barato. Si luego os lo vais a tener que beber, seguid mi consejo. No uséis un vino que haya pasado por barrica y ni se os ocurra usar un gran vino. Para empezar a experimentar, usad un buen vino joven.

Si llegáis a expertos en esto de los combinados podéis probar con vinos con barrica pero al principio no es muy buena idea…

La clave de la mezcla…

Os explico por qué. El secreto de estos mejunjes está en el frescor, la frutosidad y la sensación de alegría que desprenden. Así que para lograrlo, lo mejor es optar por un vino joven. Bueno y joven ( os proponemos algunos aquí) Y eso es incompatible con barato. Un vino de maceración carbónica, un tempranillo del año de Navarra o de La Mancha; un buen rosado de Cigales, de Valencia o de Prieto Picudo… y a partir de ahí: Imaginación al poder.

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