Me gusta el vino… pero no entiendo

Consejos y tips de vinos

Me gusta el vino… pero no entiendo

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 22 febrero, 2017

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Pero no es verdad. Sobre gustos se escribe casi todo. Y hablando de vinos, ¿sabes lo que te gusta y lo que no? Porque entonces ya tenemos mucho camino andado. Sigue leyendo y pasa al siguiente nivel.

Como me dedico a esto del vino, me ocurre que la gente se ve en la obligación de justificar sus gustos por el vino: cuanto, como y por qué les gusta. Hay gente que se acerca y, casi avergonzados, confiesan: es que a mi… no me gusta el vino. Bueno, no es una tragedia griega, puedo convivir con ello. Pero la mayoría me dicen: a mi me gusta el vino, pero no entiendo de vino; yo sólo sé si me gusta o no. Y yo siempre les contesto que eso es muy importante, casi lo más.

Los expertos y lo que gusta

Saber si te gusta o no algo, lo que sea es ya un paso importante. Sea un cuadro, un libro, una canción… lo que sea. Pero curiosamente, hay gustos en los que la gente se siente, digamos, más confiada. Por eso, todo el mundo opina de si le gusta tal canción o tal película, pero… ¡ay el vino, que tendrá!

Lo primero que hay que diferenciar es que una cosa es ser un experto y otra cosa es saber que te gusta y que no. La verdad es que lo que funciona en tu paladar sólo lo sabes tú. Cada uno tiene su propio gusto y por eso debería sentirse confiado y expresarlas. Pero eso no quiere decir que seas un experto (de hecho a los expertos a veces no lo son tanto como te contamos aquí).

La zona de confort

No hay que olvidar que nuestras preferencias dependen mucho de las costumbres. De tus costumbres.

En los gustos enológicos juegan un papel importante la educación y el origen. Lo que has bebido, lo que conoces son un punto subjetivo que determina nuestras predilecciones.

Si eres de Toro y estás acostumbrado a beber vinos casi masticables como los que se hacen allí es normal que la primera vez que pruebes un Borgoña te sientas intimidado. Pero eso no significa que no lo vayas a disfrutar. Porque a eso, también se aprende.

No quiero decir que debas instalarte en tu zona de confort vinícola y beber sólo lo que sabes que te gusta. De vez en cuando hay que salirse y menear el paladar con nuevas sensaciones. Eso también forma parte del proceso de saber que te gusta y que no (aquí te dejamos un artículo para aventurarte).

Mi consejo es que cuando te den a probar un vino nuevo, algo diferente que no hayas probado nunca, no digas que no desde un principio. Espera. Tómate tu tiempo. Para que algo te guste, primero hay que entenderlo.  Y aquí entra en juego el experto que puede ayudarte a comprenderlo.

Tu gusto, mi gusto, nuestro gusto

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Pero no es verdad. Sobre gustos se escribe casi todo.

Podemos hablar durante horas sobre mis gustos y los tuyos, sobre lo que nos toca el corazón y lo que no. Lo importante es atender a tus instintos y a tus preferencias, analizarlas, entenderlas. Y a por ello.

Si algo no te gusta, nadie puede obligarte a hacer que cambies de opinión. Es subjetivo, es personal. Y no tienes que avergonzarte o sentirte incómodo por eso.

Pero no te cierres, date una oportunidad. Deja que tu paladar evolucione. Pasa al siguiente nivel.

Así, que este mensaje es para los Vinistas del mundo ahí fuera. Disfruta de tu vida, disfruta de tu vino.

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