Metanol y otros desastres del botellón

Curiosidades del mundo del vino

Metanol y otros desastres del botellón

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 1 febrero, 2017

Aunque a veces lo tomemos más como una frase hecha, la verdad es que ponerse ciego puede llevarnos estrictamente a quedarnos ciegos. Especialmente cuando “malbebemos”, y con esto quiero decir no sólo beber más de la cuenta sino beber cualquier cosa: hablamos del metanol.

La embriaguez es casi tan vieja como la humanidad y de sus peligros andamos todos avisados. Aunque a veces lo tomemos más como una frase hecha, la verdad es que ponerse ciego puede llevarnos estrictamente a quedarnos ciegos. Especialmente cuando malbebemos. Y con esto quiero decir no sólo beber más de la cuenta sino beber cualquier cosa: hablamos del metanol.

Y aunque estos artículos los dediquemos al vino, no está de más por una vez saltarnos la regla y hablar de otros alcoholes, como los destilados, y sus peligros. Pero primero aclaremos que llamamos destilados a las bebidas espirituosas, es decir, obtenidas por destilación de alcoholes: brandy, ginebra, ron, whisky, vodka, orujos, coñac, tequila, pisco, calvados… pero también los famosos chupitos, las cremas de orujo o de whisky… todos ellos susceptibles de convertirse en garrafón.

El famoso garrafón

A todos nos han dado gato por liebre alguna vez y hemos sufrido las consecuencias del garrafón. Ya sabéis, te tomas una copa y al día siguiente parece que una taladradora te haya atravesado el cerebro. Entonces, nos acordamos de aquella endemoniada copa y concluimos que la culpa es del garrafón.

Esos licores, que simulan ser lo que no son, entrañan un verdadero peligro no sólo para nuestra resaca sino en general para nuestra salud. Detrás de una inocente etiqueta falsificada se esconde una ilegalidad que nos proporcionará un despertar de perros.

Estos problemas son más frecuentes en los destilados que en el vino. La capacidad de adulterar un whisky, un vodka, pongamos por caso, es más fácil y menos perceptible al ocultarse tras el velo del refresco de naranja, limón o cola correspondiente. Si hablamos de un licor el propio azúcar o los aromatizantes en cuestion maquillan la mala calidad del licor.

El terrible metanol

El alcohol etílico o etanol es el que de manera natural encontramos en vinos y buenos destilados (los llamaremos así). Su toxicidad es baja, aunque por supuesto que en exceso nos da problemas.

Lo que llamamos vulgarmente el garrafón son licores en los que la concentración de alcohol metílico o metanol (notad que no es el etanol) es alta. El metanol se denomina alcohol de madera porque originalmente se obtenía de la destilación de esta materia en ausencia de aire. Actualmente puede producirse a partir de gas natural, carbón, madera, e incluso de residuos orgánicos. Veamos sus características más importantes:

  • Es el más simple de los alcoholes y se caracteriza por ser incoloro.
  • Su ingestión causa ceguera porque destruye irreversiblemente el nervio óptico y una dosis superior a 30 ml provoca la muerte.
  • Su producción es barata y su manipulación sencilla. De ahí que se utilice para rebajar considerablemente el precio de los destilados sin rebajar su grado. Ojo, el agua, que también es barata, rebajaría el grado alcohólico del destilado por lo que no sirve. Como veis, nefasto para nosotros.
  • Sin embargo tiene su utilidad como anticongelante. Es lo que echamos a los coches para hacer descender el punto de congelación del agua hasta -45ºC.

Así que…

Los buenos destilados se deben consumir con moderación; los malos destilados no hay ni que olerlos. Aunque para evitarlo, lo tenemos difícil. Lo que está claro es que un buen productor nunca lo elaboraría y un buen vendedor nunca nos lo vendería. Fiémonos de esto.

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