Nos vamos de vinos: Library Bar en Copenague

Viajes de vino

Nos vamos de vinos: Library Bar en Copenague

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 11 enero, 2017

Elegido por Forbes como uno de los 5 mejores bar hotel del mundo, Library Bar es lo más parecido a un club privado del siglo XIX. Su increíble carta de cognacs, whiskys y champagnes (entre otras lindezas) bien merecen una visita, y hasta una tarde entera.

En Library Bar hay una moqueta en rojo estampada, antiguos retratos al óleo colgados, paredes de madera, sillones de cuero, luz tenue. Y también cientos de libros encuadernados en piel y hasta un piano de cola. Un ambiente de los de antes, con una atmósfera encantadoramente decadente…

Esta especie de antiguo club, se encuentra dentro del Hotel Plaza de Copenhague. A unos metros de la estación de tren, de la concurrida plaza Rhaadus  y de sus famosos jardines Tivoli.

Todo el hotel en sí comparte esta atmósfera decadente que os comentaba. Incluso el ascensor de madera noble y cristal esmerilado con sus puertas pesadas de madera. De esos que las normativas han prohibido pero que guardan un encanto especial.

Library bar: qué lo hace tan especial

Traspasar la puerta del Library Bar de Copenhague es llegar al siglo XIX con sus viajeros eternos y su falta de prisa. Lo más parecido a un salón décimonico para encuentro de caballeros respetables. La extensa carta de alcoholes desde luego no es para tomársela a la ligera. Hay cientos de destilados de todo tipo y por supuesto vinos. Y para el que apetezca, una enorme selección de champagnes, el sello de la casa. Con esto lo digo todo.

Este Library Bar ha sido elegido por la revista Forbes como uno de los 5 mejores bares de hoteles en el mundo. Se han rodado anuncios publicitarios, escenas de películas y hasta se han grabado discos de música jazz.

Al lado de los viajes de hoy en día, siempre corriendo y con prisas, la atmósfera atemporal de este sitio es chocante. Aún más porque este bar está en un hotel al lado de la concurridísima estación de trenes de Copenague. Una estación de tren internacional que no para ni de día ni de noche.

Las estanterías repletas de libros forrados en piel (lo de menos es que muchos estén en danés, igualmente dan ganas de ojearlos), esos asientos mullidos y la calidez del ambiente redondean las ganas de quedarse allí una velada completa. El sitio es perfecto para pasar unas horas a resguardo de las inclemencias del tiempo danés y del barullo de fuera.

Si podéis planearlo, elegid un día con música en directo. El piano de cola añade más autenticidad conjunto. Eso sí, preparad la cartera. El alcohol en Dinamarca es prohibitivo y este sitio no tiene vinos malos. Pero una copa no descabala un presupuesto y el buen rato que pasas, lo compensa todo.

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