Finger Lakes. De vinos por una zona deliciosa.

Curiosidades del mundo del vino

Finger Lakes. De vinos por una zona deliciosa.

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 9 noviembre, 2016

A un paso de Nueva York, os descubrimos los Finger Lakes, una región con vinos sorprendentes y un paisaje precioso. Quizás es ahora en otoño cuando aparece más espectacular. Sentarse a disfrutar del paisaje en cualquiera de sus bodegas es un placer.

Los Finger Lakes. Quizá no os suenen. Pero queridos Vinistas viajeros es una zona… deliciosa. Hoy nos vamos de vinos a una región de vinos.

En los Finger Lakes, encontraréis una preciosidad de paisaje, bodegas cuidadas, vinos sorprendentes… y una organización perfecta que gira en torno al visitante: vaya, un enoturismo de verdad. ¡Cómo hacen estas cosas los americanos! Hay que reconocerlo, son unos auténticos genios del entretenimiento.

FINGER LAKES: SITUACIÓN.

Cuentan con la suerte estar a dos pasos de Nueva York. Una ayuda a la hora de contar con público. Y la ventaja de no estar tan masificado como Napa Valley, lo que indudablemente lo dota de más encanto. Podría ser el Disney World de los vinos para cualquier aficionado.

Se trata de un conjunto de 11 lagos en total, alargados, orientados N-S. De ahí su nombre, porque recuerda los dedos de las manos (incluso hay uno que lo llaman popularmente, pulgar). Un paisaje ondulado, con los omnipresentes lagos azul brillante de fondo, y viñas cubriendo de verde o de rojo o de amarillo, según la estación, las colinas que caen suavemente al agua. Toda una invitación para sentarse en los grandes ventanales de las salas de cata y relajarse con un vino, o dos.

FINGER LAKES: VINOS.

¿Y sus vinos? Una zona fría, a menuda comparada con Alemania, que elabora una gama amplísima de vinos: secos, dulces y hasta se atreven con los espumosos.

Su fuerte son, para mi, los vinos blancos de Riesling. Aunque encontrareis algún Gewurztraminer y algo de Chardonnay.

También destacan un puñado de tintos muy curiosos, de Cabernet Franc y sobre todo Pinot Noir.

Por cierto no dejéis de probar sus Ice Wines, vinos de hielo, que elaboran con uvas congeladas de vendimias tardías. Impresionantes.

FINGER LAKES: MICROCLIMAS.

La verdad es que es una zona grande, unas 4.400 hectáreass, y además con relieve. Así que hay muchos microclimas.

Las orientaciones de las colinas y la altidud a la que esté plantado el viñedo delimitan microzonas de los Finger Lakes,  con sus propias peculiaridades, por lo que es difícil generalizar. Pero simplificando, podemos decir que los vinos son muy frescos, suaves y perfumados.

En total 120 bodegas (sí, sí habéis leído bien 120 sólo en Finger Lakes) asociadas en este proyecto de enoturismo total. Te ofrecen a golpe de click un montón de posibilidades para llenar tu visita. Por supuesto, las bodegas organizan visitas guiadas, con explicaciones, catas, recorridos por las viñas y un montón de actividades alrededor de la enología. Pero también puedes diseñar tu propia visita según tus preferencia. La parte gastronómica también esta cuidada.

Aunque la comida americana no es la mas sofisticada, no os defraudará. Hasta te ofrecen un servicio de transporte para un día realmente, sin preocupaciones. No me digáis que no es estar en todo.

Pero como no solo de vino se vive en vacaciones, para complementar hay un montón de atracciones: desde deportes al aire libre a museos, visita a casas antiguas o darse un chapuzón en las aguas (heladas, eso sí) de cualquiera de los lagos.

Sea como sea, es un viaje de lo mas recomendable y de lo más placentero, a un paso de Nueva York.

Finger lakes wine

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