Cuando el vino es peleón

Consejos y tips de vinos

Cuando el vino es peleón

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 31 agosto, 2016

Y ¿que hacemos cuando el vino es peleón? lamentablemente hay poco que hacer, puesto que no se puede devolver... cuando ningún consuelo nos queda, al menos aprender a no tropezar en la misma piedra. Veamos cómo.

Lamentablemente, no se puede devolver un vino peleón solo por el hecho de serlo. Ni en tienda ni en restaurante. Puede devolverse porque hay un defecto en la elaboración o en la conservación, por ejemplo si huele a corcho; pero no se aceptan devoluciones porque sea malo.

Hoy en día los controles en bodega son muy estrictos y por eso es difícil que un vino defectuoso llegue al mercado a no ser que se trate del corcho. Ya os habíamos hablado de los problemas del corcho aquí y de los defectos más comunes hoy en día. Pero un vino defectuoso no es un vino peleón.

El vino peleón huele a fruta mala y a sucio, sabe acre y está desequilibrado. Esos vinos en los que la acidez chirria en la boca, o el alcohol da una impresión de quemazón o el amargor es demasiado intenso. Eso es la falta de equilibrio. Pero además, son vinos que huelen mal y que saben peor.

Es el resultado de muchos errores, tanto en el proceso como en el propio fruto. Un vino peleón es también sinónimo de dolor de cabeza al día siguiente. Así que descubrirlo en el momento de abrir el vino es útil para evitar un mal despertar.

¿Qué es lo que ocurre para que un vino sea peleón? Pues hay muchos problemas y principalmente dos causas:

  • Una mala elaboración: detalles como la falta de limpieza, usar procesos muy agresivos, maquinaria obsoleta…
  • Una materia prima enferma: la uva, mal cultivada, incluso podrida y por tanto, sólo puede dar vinos que huelan y sepan a podrido.

Cuando topas con uno de estos vinos, no sirve ni la gaseosa. Lo mejor es vaciar la botella por la pila y apuntarse el nombre del líquido en sí para no volver a equivocarse. Es más, yo apunto el nombre de la bodega y la pongo en mi lista negra. Si un elaborador es capaz de sacar algo así de imbebible al mercado, veo complicado que pueda sorprendernos con algo ni siquiera decente.

Como se suele decir, a veces lo barato sale caro. Racanear tanto, nunca vale la pena. Bebamos rico. Rico y a buen precio, si quieres, pero no rácano.

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