El color del vino: 3 trucos (para impresionar)

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El color del vino: 3 trucos (para impresionar)

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 26 abril, 2016

Cuando uno no es un experto catador pero se quiere echar un farol, el mejor truco es recurrir al color del vino. En ese rojo del vino hay en realidad muchos rojos y ese matiz nos da mucha información como para dejarlo en un simple: color rojo oscuro.

Yves Glories, que seguramente será el que más sepa del color del vino tinto en el mundo, ideó un método y unos parámetros para clasificar el color de los vinos tintos y con ello tener una idea entre otras cosas de su capacidad de envejecimiento. Así que fijaos si es importante el color.

El color del vino tinto se debe a los antocianos, unos polifenoles que se encuentran en la piel de la uva y que  son también responsables de que se nos tiñan los dientes y hasta los labios de negro después de unos cuantos vinos y sonriamos así de feos. La buena noticia es que son excelentes antioxidantes para luchar contra nuestro envejecimiento. Sin pasarse.

Estos antocianos dependen de otros componentes que tenga el vino, como la acidez y los taninos, y evolucionan en el vino, oxidándose, interaccionando con otras moléculas, evolucionando. Por eso el color del vino cambia, no es siempre el mismo en un mismo vino.

Pero yendo al grano, inclinad bien la copa para examinar mejor el color y poned en práctica estos truquillos:

El brillo

Los vinos al final de su vida pierden el brillo en el color y se ven apagados y mates. Los colores brillantes y vivos nos dicen que el vino es joven.

Esto tiene que ver directamente con la acidez del vino, pero por ahora lo dejamos aquí porque eso da para más de un post.

El tono

A medida que envejecen el color va virando del púrpura al granate y de ahí al anaranjado. En esta imagen de la bodega Concha y Toro se ve muy bien:

Esto se puede cuantificar, es decir existe una máquina que mide la longitud de onda y, por tanto, el color. Por eso sabemos que los vinos jóvenes tienen más componente azul en su longitud de onda y los más viejos tiene más componente amarillo. Así que un vino joven luce un precioso púrpura casi fucsia, vivo y brillante. En unos años, ese color se vuelve granate, lo que llamamos un rojo burdeos. Mientras que uno viejo tiene un color teja o ladrillo, prácticamente anaranjado. Y ya cuando está echado a perder, se ve prácticamente marrón.

La intensidad

Un color muy opaco significa un vino con mucho cuerpo y mucha estructura. Mientras que un color ligero, traslúcido indica vinos también más ligeros, más suaves.

La concentración del color depende del tipo de uva, por ejemplo la Cabernet Sauvignon, el Merlot o la Malbec tienen muchos más antocianos que la Pinot Noir; y por eso, son vinos más opacos que también se dice vinos con más capa o más vestidos. Pero también depende de la zona donde se haya cultivado. Y aquí os propongo un ejercicio bien fácil que es comparar una Mencía del Bierzo y una de la Ribeira Sacra. La de la Ribeira Sacra, de un clima más húmedo, con más influencia del océano, deberá ser más transparente, menos vestido que la Mencia más mesetaria.

Así que a partir de ahora no hay razón para seguir diciendo que el color del vino tinto es oscuro; a partir de ahora sacad a relucir todo lo que sabéis de vino empezando por los matices del rojo.

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