La cuántica de la Biodinámica.

Curiosidades del mundo del vino

La cuántica de la Biodinámica.

Ruth de Andrés Ruth de Andrés | 30 marzo, 2016

Rudolf Steiner desarrolló la biodinámica en el siglo XIX. Introdujo así el concepto de cultivos y granjas como organismos unificados, haciendo hincapié en el equilibrio y la interrelación de los suelos, las plantas, los animales y, de esta manera, por ejemplo, estudia la influencia de la luna y los planetas sobre la vida de una planta.

Recuerdo poco de las clases de Mecánica Cuántica de mi época universitaria. Me quedo con esa manera de desmontar conceptos vigentes durante siglos con ideas revolucionarias. En mi experiencia profesional, tengo que decir que no me ha servido de nada. Aunque ahora parece que sirve para explicar un concepto tan controvertido como la biodinámica.

LA BIODINÁMICA

La biodinámica, para los novatos, fue desarrollada por Rudolf Steiner en el siglo XIX quien introdujo el concepto de cultivos y granjas como organismos unificados, haciendo hincapié en el equilibrio del desarrollo integral y la interrelación de los suelos, las plantas, los animales. Así por ejemplo, estudia la influencia de los planetas y los ciclos de la luna sobre la vida de una planta y propone remedios basados en el propio medio que la rodea.

La irrupción de la biodinámica en los últimos 15 años ha sido tan veloz como controvertida. Hay auténticos fanáticos, que la aplican al dedillo. Hay detractores que la consideran sencillamente una tomadura de pelo. No hay medias tintas. Más aun, para muchos es la misma diferencia que existe entre religión y ciencia.

Y yo que soy más de ciencia, reconozco que al principio me sonó a cuento chino. Tampoco me ayudó a adherirme a la causa leer el famoso libro de Nicolas Joly: oscuro y esotérico, a ratos ininteligible. Pero conozco gente lista en los dos lados y vinos biodinámicos realmente buenos. Que queréis que os diga, mi escepticismo no es tan fuerte como mi gusto por los buenos vinos. Además, el mundo no es tan sencillo como nos lo explicaron en la universidad. La ciencia, o mejor dicho, los científicos también se equivocan.

El problema de los experimentos científicos en viticultura es la cantidad de variables incontrolables que intervienen y que nos hacen imposible sacar conclusiones a medio plazo. Sólo obtenemos medias verdades, válidas en determinadas circunstancias. El conocimiento humano llega hasta donde llega.

LA INTENCIÓN.

Pues bien, fue así como di de bruces con un estupendo artículo que introduce un concepto nuevo: la intención, entendida como la voluntad del que lo ejecuta. La transmisión de este deseo, de esta intención positiva se liga con la Teoría de la Mecánica Cuántica. La idea de que nuestros cuerpos, mentes y el medio físico son elementos de energía que interactúan y que nuestra conciencia y la energía pueden modificar el mundo. No se trata de solo de usar abonos de cuernos de vaca enterrados o estiércol de caballo agitado a la derecha; sino de usarlos como transmisores de la energía del viticultor. Es su intención lo que se transmite.

De acuerdo. Aun así suena francamente místico pero me gusta esa unión con la química cuántica, que desmonta la ciencia clásica y nos habla de un mundo, el nuestro, del que a veces no entendemos ni lo más sencillo.

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