Calendas Garnacha

de Bodegas Ochoa

El vino más joven de Ochoa, que no defrauda ni al paladar ni al bolsillo.

¿Por qué nos gusta?

Que Ochoa os encanta es un hecho. Y a nosotros también. Todo lo que os hemos traído de ellos os ha hecho repetir, y repetir, y repetir… y no queríamos que Calendas no llegara a vuestras mesas.

Ochoa es una bodega familiar. Siempre lo ha sido. La serie Calendas se desmarca de la serie 8 A. Son sus vinos más jóvenes, que llevan la fruta explosiva por bandera. El origen de su nombre viene de Roma, cuando en las Calendas de marzo celebraban su año nuevo. Era el día en el que los viñedos comenzaban a despertar del letargo invernal, el día en el que estos vinos jóvenes comienzan su andadura.

Es un vino joven, de pura Garnacha, regido estrictamente por los tiempos que marca la viña. Así es como ellos entienden el vino, y así es como trabajan: en ecológico. Sus Garnachas están en el Bosque de Traibuenas, una finca que no nos trae más que buenos recuerdos y vinazos.

Todo lo que hay que saber de este vino

Calendas Garnacha

Tipo de vino:
Vino Tinto

Variedad:
Garnacha

Zona:
D.O. Navarra

Crianza:
Joven

Botella:
750 ml

Cata:
Su púrpura, casi brillante, ya nos anticipa lo que sabíamos: que es un vino jovencísimo y potente. La fruta negra y la violeta se entremezclan en su nariz con las hierbas aromáticas que rodean el viñedo: romero, lavanda… Tiene una acidez deliciosa.

Con qué disfrutarlo:
Lo hemos probado con muchas cosas, y todas le han ido bien: es perfecto para el tapeo, para los entrantes complicados. Le queda muy bien a las carnes a la plancha, pero también a los quesos curados. ¿Nuestro top? Una hamburguesa con un queso derretido pero de los fuertes.

El productor: Bodegas Ochoa

Vinistas

Bodegas Ochoa está en Olite (Navarra), y encontramos Ochoas allí desde 1845. De hecho, desde antes: los primeros de los que hay constancia datan del siglo XIV, pero como perdemos el rastro por el camino, decimos 1845. Ya es decir. Adriana y Beatriz son la sexta generación, y la primera de mujeres. Dos hermanas que complementan muy bien sus trayectorias para acabar haciendo estos vinazos: Adriana es enóloga, se ocupa del vino desde la cepa a la botella, y Beatriz viene del marketing y las ventas, así que se ocupa de la botella al mercado. Gracias a sus padres, la quinta generación, tienen ahora 145 hectáreas de vid y 58 hectáreas de olivos.

Su trabajo en la viña es ecológico. Si algo llevan por bandera, es su pasión por cuidar de la tierra de sus padres. Así, todos sus vinos tintos están certificados en ecológico. Los blancos no, pero el proceso que usan con casi todos ellos es igualmente respetuoso: la uva Moscatel es muy sensible. Para Adriana, la certificación ecológica no es hacer un vino y cubrir el nicho. Ella quiere que todos los vinos sean eco, y trabaja así desde 2010. La certificación viene más tarde, cuando toca. Lo importante es lo que se hace en la viña.

El viñedo está en Traibuenas, a las puertas de Las Bardenas, un desierto navarro que implica ese clima seco y con una diferencia térmica entre el día y la noche que es maravillosa para la calidad de las uvas. La calidad, que no la cantidad, pero es que ese no es el objetivo. Cuando las uvas son pocas, pero buenas y con sustancia, el vino lo nota. Nosotros lo notamos. Ellas buscan reflejar el suelo y el clima en los vinos, buscando una frescura y un equilibro que dista de la rusticidad por la que se caracterizaban los vinos navarros de hace tiempo. Elegancia, de la de verdad. Palabra de Vinista.

Descubre al productor

Calendas Garnacha

Calendas Garnacha

Calendas Garnacha

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