Vinistas

Juan Manuel Romero
Bodegas Delauvin

Juan Manuel y su familia son la tercera generación. Esto de la bodega comenzó con su abuelo, que plantó viñas para consumo propio, ¡y qué felicidad que lo hiciera! Pero después su padre fue uno de los fundadores de la cooperativa de Castuera. Pero como tantas otra terminó cerrando en el 2008 porque las producciones de la zona son pequeñas y, por aquel entonces, la zona no muy valorada. En resumen, económicamente no se puede decir que fuera rentable. Los agricultores de la zona quitaron el viñedo y plantaron olivos, pero Juan Manuel decidió que no podía ser.


En 2012 se hizo su propia bodega, después de usar durante unos años las instalaciones de aquella antigua cooperativa. Hizo de la necesidad virtud y reivindicó sus variedades autóctonas. Comprendió que aquellos rendimientos bajos, también propiciaban una madurez de la uva mucho mejor, más completa, más equilibrada. Comenzó así a trabajar en calidad, y a olvidarse de la cantidad. Hace ahora unas 50.000 botellas de vinazos, pocos y buenos. Producciones chiquititas de grandes calidades.

¿Por qué nos gusta?

La familia Romero tiene 12 hectáreas de viñedo propio, junto a otras que controlan ellos y son de sus vecinos de parcelas: vamos, como si fueran suyas. 12 hectáreas es poquito en una región de clima seco y caluroso, donde las cepas tienen rendimientos bajos. Pero ellos a la calidad que es lo suyo y no se dejan llevar por el afán de cantidad.

 Si dividimos sus parcelas por cultivos, tienen un 70% de Tempranillo para sus tintos, y un 30% de terreno de variedades blancas que se dividen en: Macabeo, Perruno y Cigüente. Las dos últimas no os sonaban, ¿a que no? Normal, porque son autóctonas de la zona y quedan pocas viñas plantadas con ellas. La buena noticia es que están replantándolas y recuperándolas para seguir propiciando el consumo de variedades autóctonas, adaptadas a ese terroir.

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